Somos la voluntad unida de la Filiación,
cuya plenitud es para todos.
Comenzamos nuestra jornada de regreso juntos,
y, según avanzamos juntos,
congregamos a nuestros hermanos.
Cada aumento de nuestra fuerza se lo ofrecemos a todos,
para que ellos puedan también superar su
debilidad y añadir su fuerza a la nuestra.
Dios nos espera a todos con los Brazos abiertos,
y nos dará la bienvenida tal como yo te la estoy dando a ti.
No dejes que nada en el mundo haga
que te olvides del Reino de Dios.